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Tu ratito

Reflexión: ESPERANDO RESPUESTA

PORTADA 2

 

¿Has enviado alguna vez un correo y no has obtenido respuesta?. Quizás era una candidatura para un puesto de trabajo, una petición para una colaboración, una solicitud de amistad…

¿Has enviado alguna vez un WhatsApp  o has dejado un mensaje en un contestador y nunca te contestaron?

 

Cuando mandamos un correo, lanzamos una pregunta en las redes, realizamos una llamada o  enviamos un mensaje es porque tenemos una necesidad que necesitamos cubrir: necesitamos obtener respuesta a algo que nosotros no sabemos,  tener algo que no tenemos y tiene el otro o precisamos  algo que en definitiva implica al otro. En cualquier caso necesitamos a la otra persona y en muchas ocasiones, lamentablemente más de las que debieran, obtenemos silencio por respuesta, un silencio que nos sume en la duda y que en ocasiones  da rienda suelta a  nuestras inseguridades. Objetivamente nos cuestionamos si habrá recibido correctamente nuestro mensaje, subjetivamente si le seguimos importando, si le parecerá una tontería eso que le hemos dicho o escrito…

 

Incluso puede que pasen los días y la incertidumbre  cale aun más hondo en nosotros cada vez que recordamos esa respuesta que no llega.

 

Podemos volver a probar trasladando de nuevo nuestra necesidad al otro y en algunas ocasiones esta vez sí que obtenemos una respuesta que suele empezar con disculpa, pero en otros casos  obtenemos más silencio.  Revisamos de nuevo el correo, el teléfono, la bandeja de entrada, actualizamos… silencio.

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mano movil

 

Si tenemos una férrea autoestima nos preguntamos, como mínimo,  qué le habrá sucedido a la otra persona, y en caso de ser alguien cercano, nos surgirá otra pregunta más acuciante: ¿Estará bien? Pregunta que volveremos a lanzar al aire.

 

Me pregunto si cuando a alguna de estas personas que no contestan,  les preguntan algo por la calle, hacen que no lo han escuchado y siguen caminando, o piensan: “Ya vendré luego a responder.”  Estoy segura de que al menos responden un: “Lo siento ahora mismo no tengo tiempo”, o un lacónico: “Disculpa” aunque luego prosigan su camino.

 

¿Por qué no hacen lo mismo con un correo, carta o mensaje?  ¿Por qué muestran esa indiferencia glacial hacia el otro aprovechando quizás que no lo tienen directamente delante? ¿No es un acto de cobardía, falta de empatía y/o de interés en el prójimo?

 

A todas aquellas personas que  no responden y que aún les sigue corriendo sangre por las venas, les digo: Piensa  que detrás de esa pregunta o solicitud hay alguien con unos sentimientos y expectativas que necesitan respuesta, una respuesta que depende de ti y que tal vez lleva demasiado tiempo esperando. Si no tienes tiempo: idea una forma para responder, aunque sea automática, que informe de cuando podrás atenderles. Si no te interesa lo que esa persona te dice: ten la valentía de hacérselo saber.

 

¿Recuerdas la frase: “No hay peor desprecio que no hacer aprecio”? Ten en cuenta a todas las personas y cuando alguien se dirija a ti, por la vía que sea: responde.

 

 

¿Y tú eres de los que responde o de los que a veces se queda esperando? Cuéntamelo en los comentarios porqué tanto en un caso como en el otro me interesa tu opinión.

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