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MI EXPERIENCIA SOBRE: El Tacto

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Hace tiempo que quería escribir lo que he aprendido sobre el contacto y en consecuencia el tacto, muchas horas de masaje me han permitido reflexionar sobre el tema, sobre todo quiero transmitir la importancia y el poder del contacto para relacionarnos con la vida y las personas.

 

Me doy cuenta de que estamos muy acostumbrados, sobre todo en el ámbito profesional, a utilizar el contacto según una de sus acepciones: “m. Relación o trato que se establece entre dos o más personas o entidades”, ejemplo: “Ok, seguimos en contacto”, “Vamos a hacer contactos…” De hecho aparece en el menú de casi todas las webs, pero ¿Qué sucede con la otra definición “m. Acción y efecto de tocarse dos o más cosas”? Y si hablamos de personas? ¿Somos conscientes de todo el potencial del contacto en nuestro día a día o lo reservamos para momentos de intimidad?

 

“A través del tacto podemos percibir la vida”

El tacto es el primer sentido que desarrollamos dentro del vientre materno, en torno a las 6-7 semanas. Está demostrado mediante diversos estudios que el tacto estimula el sistema inmunológico y las capacidades, por lo que el contacto con el recién nacido y el masaje influye de forma importante en su desarrollo.

Tocar para percibir o tocar para transmitir.

 

A través del sentido del tacto, a través de la piel, podemos percibir la vida, incluso campos energéticos si consideramos el Aura en relación con la piel.

 

En algunas zonas de nuestras manos como las yemas de los dedos, se encuentran el mayor número de terminaciones nerviosas del cuerpo humano por lo que son una herramienta importante para conocer cuánto nos rodea.

Como cualquier otro sentido, el tacto puede desarrollarse y nuestras manos llegar a cobrar vida propia agudizándose su interés por captar información. Cuando incrementas el contacto, puedes descubrir que algo burbujea en las palmas de tus manos, me atrevería a decir que en toda tu piel, pero de forma más evidente en las manos. Al sentarte frente al mar ya no solo te limitas a observar su color, aspirar su olor y escuchar el murmullo de las olas, necesitas palpar la tibieza y la textura de la arena, el contacto de la madre tierra contra tu espalda, sentir las olas rompiendo contra tus pies o dejar que el agua abrace tu cuerpo.

 

Y cuando ese sentido se agudiza suele suceder que desarrollamos de forma proporcional la necesidad de transmitir a través de nuestras manos.

 

“El contacto: otra forma de expresión”

¿Has probado esta forma de expresión?. Quizás a veces, cuando no encuentras las palabras, el calor, la suavidad, presión e intención de tus manos pueden ayudarte a transmitir tu mensaje. Igual que en la comunicación verbal, has de encontrar el momento de tocar, un permiso tácito, que tiene mucho que ver con lo energético.

Un profundo abrazo en el que se funden los latidos de dos corazones dice muchísimo más que todas la palabras pronunciadas.

Sobre todo poner toda la intención en el contacto, desear decir, desear saber.

Cuando llegamos al mundo, la forma de comunicación más importante es el contacto con la madre, las caricias con la intención de transmitir amor es el único lenguaje que entendemos y que nos conecta con algo conocido en el nuevo mundo al que acabamos de llegar.

¿Has probado a tocar tu piel simplemente para reencontrarte contigo, para paliar un dolor o felicitarte por algo?

 

“En un masaje la PIEL te cuenta cosas, solo hay que sentir”

 

Gracias a la Estética y las Terapias he tenido la ocasión de trabajar la piel de diversas formas, incluso en diferentes países con diferentes costumbres y formas de entender el contacto. He vivido momentos únicos durante un masaje, y aunque el cliente esté completamente relajado y en silencio, su piel te cuenta cosas, te transmite sensaciones. Porque he vivido estas experiencias puedo decir que se necesita el contacto, necesitamos ser tocados con la intención de relajarnos, mejorarnos, en un mundo en el que vivimos bastante parte del tiempo preocupados por el trabajo, el dinero, acostumbrados a dolores crónicos que ya ni tan siquiera apreciamos o a los que nos resignamos.

 

Recuerdo que cuando empecé a maquillar, más que las técnicas, me costaba tocar el rostro de otra persona, se me hacia violento, extraño, me imponía un respeto increíble levantar su barbilla o apoyarme en su frente a pesar de que esa persona me estaba brindando que lo hiciera.

Posteriormente he escuchado varias veces por parte de clientes “que tengo algo especial en mis manos”, ese algo es simplemente el deseo y la intención de expresar y de conocer por encima de todo, y como yo muchísimos profesionales de la Estética y las Terapias a los que he tenido el placer de ver trabajar e incluso compartir masaje en cabina doble.

 

En definitiva: donde no llegan tus palabras o el resto de tus sentidos pueden llegar tus manos. El contacto te acerca, estrecha lazos, rompe barreras, INTENSIFICA LA VIDA.

 

Me encantaría conocer cual es tu experiencia respecto al contacto: ¿entiendes la vida a través del tacto? ¿Has probado esta forma de expresión cuando las palabras se quedan cortas? ¿Qué se cuentan tus manos?

 

 

Bibliografia: “El tacto”. Ashley Montagu.

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