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5 CLAVES PARA GUSTARTE

claves para gustarte

 

Aunque seas de las que  te miras  poco al espejo, seguro que al pasar ante algún escaparate o en  el momento  del  ascensor te has encontrado con tu reflejo y  automáticamente el mismo pensamiento negativo de siempre se ha disparado en tu cerebro  ¿Qué has visto? ¿Qué has pensado? ¿Cómo te has sentido?

 

Es  bastante probable que te hayas ido a fijar justamente en esa zona que menos te gusta de tu cuerpo: cintura, cartucheras, nariz, ojos, esa  arruga de la frente. Concretamente en  la cantidad o el tamaño de estas partes: mucho o poco, grande o pequeño.

 

El hecho común es que en todos los casos nos fijamos mucho en lo que NO queremos y poco  o nada en lo que , lo que termina afectando a nuestra percepción global de nosotras mismas y al final perpetua o agrava justamente lo que NO queremos.

 

En cambio curiosamente cuando miramos una revista, tan solo resaltan ante nuestros ojos virtudes que nos  hunden más en el abismo de nuestra miseria: ese pecho estupendo, las piernas “perfectas”, el bronceado ideal… ¿Recuerdas aquello de que “el jardín del vecino siempre es más verde”? Pues si le sumas el  Photoshop más verde aún.

 

Para valorarte justamente te invito a realizar un ejercicio que te ayudará a reconciliarte  con tu imagen:

 

1- Mírate detalladamente:

Reserva al menos media hora sin prisas, sitúate desnuda ante el espejo con una luz adecuada y con todo el amor que te sea posible observa cada parte de tu cuerpo, más allá de aquellas que te gustaría cambiar. Observa tus hombros, la parte interna de tus muñecas, tus codos, tus clavículas; observa tus escapulas, gemelos, la cara posterior de tus muslos, la zona de detrás de tus orejas, observa tu cabello desde un perfil, acaricia tu piel, siente su turgencia, observa su textura y color. Deja de mirarte a trozos, mírate desde todos los ángulos y conócete en tres dimensiones.

 

2- Plantéate cuál es tu referencia:

Qué es lo “normal”, “adecuado” o “correcto”, ¿quién lo impone o a quien estas creyendo o dando crédito?  Procura que sea siempre un ideal definido por ti, en base a tus experiencias  y gustos, y no el de ninguna otra persona.

 

3- Acepta el paso del tiempo:

Quizás algunas partes de tu cuerpo estuvieron más erguidas, fuertes o fueron bastante más pequeñas, pero el paso del tiempo acompaña una madurez y cambio natural que hemos de aceptar cuando no depende de nosotros.

Si has incrementado el peso por una mala alimentación considera unos hábitos más saludables, si presentas manchas en tu rostro por no haberte protegido o estar tomando una medicación, plantéate el uso de protectores….

La herencia genética también es determinante en la evolución de tu físico, fíjate en tus familiares más directos y pregúntate si te recuerdas cada vez más a alguno de ellos.

Cambia lo que te sea posible y todo aquello que  no dependa de ti acéptalo, no dejará de existir  pero lo observarás mucho más relajada y esto facilitará que te ocupes mejor de lo que SÍ está en tu mano.

 

4- Mírate de forma global:

Una vez conoces cada zona de tu cuerpo mírate teniendo en cuenta toda esta información, ensambla todos esos datos, deja que se superpongan ante tus ojos: una nariz pronunciada  y  unos muslos bien torneados, unas caderas anchas y una piel suave y firme, un pecho pequeño  y una cintura estrecha, un cabello escaso y unas manos elegantes…

Además para completar esta visión global añade movimiento y actitud ya que no eres un simple maniquí.

 

5- Mírate como si fueras otro/a:

Y aunque lo único que importa es tu propia opinión, intenta observarte desde esa globalidad, pero como si fueras otra persona.  ¿Qué pensaría otro/a de ese puzzle ”imperfecto”? ¿Cómo valoraría tu comportamiento? ¿Cómo se te vería desde atrás, desde la derecha o la izquierda?

 

amate

 

A partir de ahora, cuando te pongas ante el espejo mírate con amor para gustarte, piensa que tu físico es  mucho más que esas partes “imperfectas” que tu mente ha ido exagerando y desvirtuando.  Disfruta de esa imagen porque eres un conjunto harmonioso, perfecto y único que nunca más volverá a repetirse.

 

¿Y tú cómo te miras? Puedes contármelo en los comentarios debajo de este post y estaré encantada de leerte.

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